EL ESPIRITÚ DE ESA CASA
EL ESPIRITÚ DE ESA CASA:
Todo comenzó cuando yo era pequeña, apenas tenía solo 7 años, acompañe a mi mamá a visitar a una amiga vieja de ella.
Estaba toda aburrida sin saber que hacer, pues no es nada
agradable estar con personas mayores esperando por horas y que solo estén
platicando, fue ahí cuando decidí visitar la segunda planta de la casa por mi
cuenta y andar jugando por ahí, siempre es bueno descubrir cosas y más a esa
edad cuándo todo te parece curioso.
Al subir me encontré con un gran balcón, tenía puertas grandes y altas, ventanas corredizas y unas cortinas muy frágiles, pensé que una gran idea sería que diera vueltas cerca de ellas y que con el movimiento rozara mi cara y se viera como velo.
Después de un par de minutos de estarlo haciendo estaba un
poco mareada, fue tanto mi mareo que no me percaté que a un costada había unas
escaleras, seguramente una caída hubiera sido muy peligrosa y me esperaría una
fatal caída, continue minutos después y seguí jugando a lo mismo, esta vez fue
peor estuve al punto de caer y sentí clarito como una mano me sostuvo y con
ella un susurro a mi oído que decía cuidado Andrea.
Al oír mi nombre me paralice, salí corriendo y baje de inmediato a contar lo sucedido mi madre riéndose no creyó lo que sucedía, pero su amiga estaba toda desconcertada y con una cara de impresión, dijo que no era la primera vez que escuchaba oír decir eso de alguien más, pues nos contó que su esposo perdió la vida al caer por esas escaleras y que todo aquel que se encuentre cerca de peligro bajo la misma situación el cuidaría de ellos, hasta la fecha sigo sin creer lo que sucedió aquel día, siempre diré el espíritu de esa casa.


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